Mercados Granarios: El impacto del CORONAVIRUS derrumba los precios

La grave situación que atraviesa el mundo entero por la emergencia sanitaria causada por el brote de coronavirus, COVID-19, sacudió en muchos aspectos a la economía mundial y el mercado granario no es la excepción, que ya sufre el impacto, sumado la abrupta caída del valor del petróleo y los vaivenes de las principales monedas mundiales.

Hacia fines de diciembre de 2019 se dieron las primeras alertas sanitarias por coronavirus en la ciudad china de Wuhan y llegado el 11 de enero se registró la primera muerte. De allí en más, el brote se propagó rápidamente por diferentes países, al punto que el 11 de marzo último la OMS declaró al COVID-19 como pandemia.

Actualmente, los países que registran un mayor número de casos son China, Italia, Irán, Corea del Sur y España, y ya se registraron los primeros casos en América Latina. Es importante destacar que de los más de 81.000 infectados en China, el 84% logro recuperarse.

Se observa una fuerte caída en el valor del petróleo y los principales indicadores bursátiles, así como los intentos de algunas economías de mejorar su competitividad por medio de la depreciación de sus monedas.

El cierre de fronteras para evitar la mayor propagación del virus es la medida adoptada por la mayoría de los países y, como consecuencia de ello se registra una merma en las actividades comerciales, situación que repercutió fuertemente sobre los principales indicadores mundiales, en particular, sobre las cotizaciones de los productos agrícolas.

A los efectos adversos causados por la incertidumbre que genera la propagación del virus y sus potenciales consecuencias sobre las diferentes economías, se suma la fuerte caída en el valor del petróleo y los principales indicadores bursátiles, así como los intentos de algunas economías de mejorar su competitividad por medio de la depreciación de sus monedas.

Las economías de América Latina se ven fuertemente afectadas como consecuencia de la dependencia económica que tienen con el país asiático, que actualmente sufre una fuerte contracción de su demanda.

El equipo técnico de la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca realizó un estudio sobre el impacto la pandemia tiene en las cotizaciones de los principales cultivos: soja, maíz y trigo.

Soja

Al evaluar la evolución mostró el valor de la soja en el mercado de Chicago en lo que va de 2020, puede observarse una clara tendencia negativa, donde la cotización de la oleaginosa perdió más del 12% si se consideran las puntas del período analizado

Pese a que las últimas jornadas mostraron una tendencia alcistas, su valor es el más bajo desde el piso del 13 de mayo de 2019.

Al analizar las causas de la caída mencionada se destaca que, a pesar de la firma de la “fase 1” del acuerdo entre EE.UU. y China y el compromiso por parte de este último de adquirir soja norteamericana, estas compras no se materializaron, al menos en los volúmenes esperados.

La abrupta caída de la cotización del crudo responde al shock de oferta que generaron los principales países productores, que se conjugó con el freno de la demanda que impuso la pandemia

A la delicada situación comercial entre los dos países, se sumó la incertidumbre global provocada por el COVID-19 sobre la demanda de granos y subproductos agrícolas, así como también el derrumbe en el valor del petróleo – hecho que afectó en mayor medida al aceite de soja, materia prima para la elaboración de biodiésel -.

Esta variación negativa se acentúo aún más durante la primera quincena de marzo, donde la soja perdió más U$S/Tn 23.

Maíz

Para analizar el caso del maíz, es necesario considerar con mayor detalle, además de la grave situación del brote de COVID-19, lo ocurrido con la cotización del petróleo en las últimas semanas. Esto se debe a que el maíz es el principal insumo para la industria del etanol, que a su vez se utiliza para realizar mezclas con gasolina.

La abrupta caída de la cotización del crudo responde al shock de oferta que generaron los principales países productores – Arabia Saudita y Rusia -, la cual se conjugó con el freno de la demanda que impuso la pandemia. Tal es así que el valor del petróleo WTI perdió más de u$s 41,3 el barril desde fines de 2019.

La cotización del maíz en Chicago se mantuvo relativamente estable en torno a los U$S/Tn 150/155 en los primeros dos meses del año. Sin embargo, y al igual que lo que ocurre para la soja, durante el mes de marzo se registraron las mayores caídas, con pérdidas de más de U$S/Tn 15, es decir, mermas mayores al 10%. De este modo, la cotización del cereal es la más baja de los últimos 19 meses.

Resulta oportuno mencionar que EE.UU. es el principal productor y exportador mundial de maíz, con más del
30% de la producción global y de ese volumen destina aproximadamente el 40% a la producción de etanol. De
prolongarse la caída en la cotización del crudo, podría agravarse la situación de la industria del etanol con las
correspondientes consecuencias sobre el valor del maíz. Específicamente, la caída de la cotización de este cultivo para el ciclo 2020/21, que requeriría de medidas por parte de los países competidores -Brasil, Argentina y Ucrania- para balancear los términos de intercambio.

Trigo

Al analizar la evolución de la cotización del trigo en el mercado de Chicago, se observa que, al igual que en otras oportunidades, el cultivo de invierno tuvo un comportamiento similar a la soja y el maíz.

En particular, entre el primer mes de 2020 y lo que va de marzo, el cereal ha perdido más de U$S/Tn 19, una caída superior al 9%, alcanzando así el valor más bajo desde octubre de 2019. La tendencia negativa se acentúa aún más en las últimas semanas, donde la pérdida asciende a U$S/Tn 6,6

Luego de analizar las consecuencias de la coyuntura sobre la cotización de los tres principales cultivos, puede
decirse que la tónica bajista registrada responde a un conjunto de factores exógenos al mercado
granario, pero que tienen fuerte impacto sobre el mismo: la cotización de diferentes monedas, la caída del
petróleo y los fondos de inversión y, fundamentalmente, la contracción de la demanda de alimentos de países
importadores, tales como China.

En lo referido a los vaivenes de las principales monedas, es notable el comportamiento que registra el real frente al dólar en las últimas jornadas. Dada la necesidad de Brasil de mejorar su competitividad comercial, es que se observa una devaluación de su moneda. Por el contrario, el dólar estadounidense muestra una progresiva apreciación, lo que se convierte en otro fundamento bajista para el precio de los granos.

En el caso de Argentina, además de los efectos adversos de la caída en el precio de las commodities y la
contracción en la demanda global a causa del COVID-19, debe considerarse el impacto negativo que las medidas de política económica implementadas por el gobierno nacional tendrían sobre el sector, a ello se suman las condiciones climáticas adversas, donde la falta de precipitaciones condiciona el normal desarrollo de los cultivos de gruesa, principalmente la soja

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