NOTA DE OPINIÓN: En el Excel cierra todo por Oscar Martinez

La semana pasada, estimado lector, dijimos que el Presupuesto 2021 sería una obra de ciencia ficción. Y, parafraseando a Oscar Wilde, esta semana la realidad superó a la ficción. Mientras en Economía el ministro Martín Guzmán desgranaba los puntos centrales de la ley de leyes para el año próximo, a pocas cuadras, desde el Banco Central, desautorizaron muchos de los supuestos implícitos en los cientos de folios del Presupuesto que ya ingresó al Congreso pero que recién la semana próxima, con la Primavera ya festejada, Guzmán explicará a los legisladores. Aunque ya le quedó algo golpeado.

Dicen los rumores que Guzmán se enteró de las decisiones que tomó Miguel Pesce, titular del BCRA, por los propios periodistas convocados a la conferencia de prensa. El relato dirá, en cambio, que las medidas estaban fríamente calculadas y que hubo una meticulosa sincronía entre ambos anuncios. Lo real y concreto es que la escasez de reservas apuró un conjunto de medidas deshilachadas y hasta contradictorias por parte de la autoridad monetaria que pueden ir en sentido contrario a los supuestos del Ministro.

Vayamos por partes. La movida en conjunto del BCRA y la CNV genera un marco de incertidumbre difícil de explicar. Los cambios son más profundos de lo que se podrá ahorrar en dólares o el costo de Netflix o Spotify. Una primera lectura indicaría que habrá que despedirse de cualquier expectativa de inversiones más o menos significativas. En una economía cuyas importaciones suben tres puntos por cada punto de crecimiento del PBI, resulta llamativo pensar en crecer un 5,5% en 2021 (según el Presupuesto 2021), después de una caída del 12,1% (dato oficial) este año. Sobre todo porque las empresas casi no tendrán acceso al dólar oficial. Ni a ningún otro. Con el riesgo adicional de que muchas compañías entraran en default si no consiguen divisas para pagar deudas que suman unos US$3.000 millones hasta fin de año.

En este contexto de restricciones, que incluyen un súper cepo para sacar dólares del país, ¿quién le prestará fondos a la Argentina o a sus empresas? ¿qué inversor comprará un bono en dólares? ¿quién financiará la compra de maquinaria para las compañías? La respuesta parece obvia. El titular del Central, que comparó el minúsculo mercado del dólar blue con los desarmaderos (hablo incluso de un «dólar delincuente») sostuvo que se detectaron «maniobras especulativas con el dólar». ¿Serán responsables los argentinos que compraron US$ 200 estos meses? De ser así, más que una denuncia parecería una declaración de impotencia. Y Pesce no es un teórico que llegó a ese puesto por accidente o amistad, sino que se trata de un hombre con muchas horas de vuelo en el sistema financiero.

Pero volvamos a nuestra ficción original. Con muy escasas opciones de endeudamiento voluntario (excepto la ANSeS, claro), ¿será posible un déficit fiscal de 4,5% sin subsidios a las tarifas ni planes sociales de emergencia, como piensa Guzmán? Dijo que el déficit total llegaría al 6% del PBI por el costo financiero y, según el ministro, el 60% de ese rojo, se financiará con emisión monetaria. Todo con una inflación anual acumulada del 29% y el dólar oficial que arranca en $81,4 y termina el año en $102,4. El ministro aseguró que se trata de un «Presupuesto realista». No se pregunten porque se va Falabella, seguro que en el excel cierra todo.

 

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