LA REALIDAD CONTRA LA FICCIÓN: ESCRIBE OSCAR MARTINEZ

Finalmente, y de manera más amarreta de lo previsto, el gobierno reconoció la falta de dólares con un «favor» a los productores: rebaja de algunas retenciones por tres meses en un sendero descendente. La intención fue que en el último trimestre del año se produzca una lluvia de dólares para amortiguar la sequía que asola al Banco Central. Todo esto, fue enticipado en el Bolsillo de la semana pasada, así como la utilización de yuanes para algunas operaciones y el persistente goteo de reservas. Sin embargo, la realidad volvió a jugarle una mala pasada a los funcionarios.

Y la responsable de todo es la diferencia entre los precios del dólar oficial del blue, la llamada «brecha». En realidad, esa diferencia que en los últimos días ronda el 100% (es decir, el dólar blue casi duplica el valor del oficial) , expresa el porcentaje esperado de cualquier potencial, y futura, devaluación. Puede subir un poco, o bajar otro tanto, pero una diferencia mayor al 50% siempre anticipa tormentas.

¿Qué sentido tiene vender ahora y ganar un 3% por la rebaja de las retenciones si se puede ganar mucho más si retengo mis bienes? se pregunta el productor. Por eso, el ingreso de dólares por parte de las cerealeras exportadoras no repuntan como imaginó una parte del equipo económico.

Así, la brecha expresa algo mucho más profundo que alguna minúscula maniobra especulativa. Representa la poca credibilidad que genera este esquema económico. Y no tiene sentido discutir si está bien o mal. Es lo que sucede. Peor aún, ya que el llamado dólar contado con liquidación (CCL) utilizado para comprar dólares y expatriar las divisas esta a la par o por encima incluso del dólar blue.

¿Por qué esto es fundamental en cualquier análisis? Porque el CCL es el mecanismo utilizado por las «manos pesadas» del mercado. Los US$200 mensuales y el «blue» son marginales. Puede haber, como la hubo, alguna operación orquestada con «coleros digitales», pero la enorme mayoría de los compradores son, eran en muchos casos, pequeños ahorristas desesperados por cuidar sus activos o personas que ganaban algunos pesos comprando dólares en el oficial y vendiendo en el blue. Ahora, está última opción fue abortada por las medidas de Economía y el BCRA. En el mercado del blue se manejan, según algunos cálculos a vuelo de pájaro, entre 20 y 40 millones por día. Y muchos operadores creen que esta cifra es muy exagerada.

Tampoco van a servir los aumentos en la tasa de interés para los plazos fijos y alguna que otra operación financiera en pesos. Como en el caso anterior, no hay tasa superior a la expectativa de devaluación. Incluso aunque no sea realmente necesaria y la auditoría del FMI no la exiga, existe la sensación de que «se viene una devaluación». Y contra ese sentimiento, cualquier brecha se transforma en una enorme grieta.

Se refleja también en los precios, ya que la referencia para muchos bienes y servicios pasa a ser el «blue», aunque las importaciones se paguen al tipo de cambio oficial. La remarcación en el valor de las mercaderías también se refleja en la distancia que separa las orillas de la brecha.

Por último, otra decepción para los funcionarios. China no autoriza a convertir los yuanes del swap con el Banco Central en dólares. Beijing no quiere entrometerse en un área de influencia de los Estados Unidos. Se podrán usar para el intercambio con China, pero nada más. Después de todo, 5.000 años de continuidad histórica dejan marcas en la política cotidiana.

 

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