Tiempos económicos pensando en la post pandemia

Finalmente, el relato cedió paso a la gestión. El Gobierno recibió a la misión del Fondo Monetario Internacional con el ajuste sobre la mesa. El plato fuerte es la desindexación, por decirlo suavemente, de los haberes jubilatorios con una nueva ley de ajuste automático de los ingresos de los abuelos. Se trata de tocar el 50% del gasto público y es un gesto valioso.

La propuesta es volver al mecanismo vigente en el gobierno de Crisitina Kirchner, una formula muy trabajosa para comprender que tiene dos elementos de actualización centrales: aumento de salarios y recaudación del ANSeS. Pero -el tradicional «pero» de siempre- a diferencia de cualquier remota esperanza, esta vez la fórmula tiene un techo: el aumento nunca podrá ser superior a la suba de la recaudación de la ANSeS. De manera tal que el aumento a los jubilados, de salir votada la propuesta oficial, dependerá exclusivamente de los propios aportantes al sistema.

De esta manera, que parece justa desde el Excel, se anula cualquier posibilidad de aumento verdaderos por una simple razón: la ANSeS realiza una gran cantidad de pagos que no son de jubilados o pensionados, pero que se abonan centralmente con la recaudación de la seguridad social y con algunos otros ingresos, tributarios y secundarios, que tiene el organismo. Además es un mecanismo que depende mucho del ciclo económico: sube en la reactivación (cuando hay más empleo y mejores salarios) y se derrumba en las crisis (despidos y menos aportes jubilatorios). Por último, al menos por ahora, no tiene ninguna puerta para recuperar todo lo que perdieron los jubilados en las administaciones anteriores y en ésta. Para evitar vergüenzas ajenas, no se menciona aquello de que pagar más a los jubilados con la plata de las leliq, de la campaña presidencial.

Que se trata de una política de Estado lo demuestra la foto de presentación del proyecto: Martín Guzmán, en representación del albertismo (¿existe algo así?), Sergio Massa (comenzó su carrera como titular del ANSeS en sus épocas más liberales) como vocero de sí mismo y Máximo Kirchner, que hizo acto de presencia en nombre de su madre. Es decir, estaba el triángulo de poder y todos le dieron su aval.

El resto del ajuste, a grandes rasgos, lo darán la reducción de los subsidios (lo que implica aumento de tarifas), el paulatino desarme de los precios máximos y el prometido (casi un secreto a voces) recorte en varios de los planes sociales, entre las principales medidas. Incluyendo, negativas mediante, una devaluación controlada (¿será posible?) para mejorar las cuentas públicas y licuar parte del gasto. Todo, claro, si la vacuna llega a tiempo, la pandemia cede y no hay segunda vuelta del coronavirus en esta orilla del mundo.

El objetivo de Guzmán, como nuestros lectores recordarán, es convertir el actual Préstamo Stand By, por el más cómodo Crédito de Facilidades Extendidas, conseguir plazos más largos de repago, alguna quita en los intereses y un desembolso, puede ser un crédito-puente o similar, hasta que lleguen los dólares de la cosecha gruesa. Todo para darle un respiro a las exhaustas reservas disponibles del BCRA.

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