La enfermedad y sus aliados con el silencio

COVID-19

Segunda ola, multiplicación de cepas de orígenes muy disímiles cada vez más feroces, escacez de vacunas, vacunas que ya no se pueden aplicar a determinados rangos de edad, aumento exponencial de casos; el combo más grave -desastre- que ha enfrentado el mundo globalizado en décadas.

Nuestro país, como casi todos los países no centrales, lo sufre más profundamente por una economía deprimida y una deuda monstruosa en negociación -ambas resultado de la gestión macrista- que limitan el desarrollo interno, el comercio exterior y la ayuda interna.

A pesar de ello, Argentina está entre los países que mejor ha enfrentado la situación a nivel de gobierno nacional, pero qué pasa con las administraciones locales.

La nuestra -Juntos por el Cambio- ha decidido desde el inicio no hacer nada por propia iniciativa, hace lo que se le manda cuando está “oficializado”, a pesar de que el propio intendente ha sufrido de cerca la enfermedad. Vale escuchar los testimonios de quienes sufrieron cuadros graves o los que los están transitando para conocer la devastación que produce física y psicológica esta enfermedad que aún no tiene remedio ni tratamiento ni vacuna totalmente efectivos.

Las organizaciones de la comunidad están realizando las campañas de concientización para recibir la vacuna aunque si realmente le importara a quien hoy tiene en sus manos los destinos de los nuevejulienses -intendente y gabinete- sería quien debiera estar haciendo esta campaña y cualquier otra que lleve a prevenir el contagio y, por ende, la enfermedad.

Sin embargo, apenas algunas veces el ejecutivo acompaña al Comité de Crisis en Salud, que apela a las responsabilidad individual, en lugar de crear conciencia colectiva.

Porque no se trata tan solo de cuidarnos por nuestra cuenta, en soledad como locos malos, nosotros mismos. Un estado responsable, cuanto mínimo, debe hacer una extensa campaña de concientización (por ejemplo: poner mesas en todos lados, en los espacios verdes, volver al bólido dando vueltas anunciando por el parlante, etc.). Pero por lo que se ve, a esta gestión municipal no le interesa que los vecinos se contagien, se enfermen y algunos (uno ya es mucho) se mueran.  Solo le interesa que fracase todo intento del gobierno nacional de cuidar a la población.

¿Por qué hace rato abandonaron toda campaña/esfuerzo/ayuda/o lo que sea, en términos de cuidado de la población?

1- Porque quieren que las decisiones las tomen otros, para que esos otros sufran las consecuencias en caso de fracaso y

2- han abandonado todo intento de trabajo mancomunado, en un eje coordinado con provincia y nación, toda vez que consideran que hacerlo apuntala y beneficia la cruzada llevada a cabo por los gobiernos nacional y provincial en pos de prevenir la enfermedad.

Tal vez sea hora de tomar conciencia que este virus nefasto trasciende las disputas electoralistas, que aquellos que desprecian tomar medidas preventivas oportunas más allá de las dictadas por los gobiernos centrales piensan en hacer lo que es cómodo para poder ganar las próximas elecciones en una actitud donde claramente el vecino enfermo o muerto es sólo daño colateral.

 

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