Solo en Argentina: 2×1 en granos todo el año

Los productores argentinos de soja, trigo y maíz enfrentan distorsiones que los dejan a años luz del farmer americano y del “gaucho” brasilero

Las particularidades de los mercados en Argentina hacen que muchas veces (o todas) sea prácticamente imposible de entender para personas que no viven en nuestro país.

Cómo le explicas a un extranjero que, si producis en Argentina, los granos cotizan en usd/tn, pero que lo que se recibe en pesos/tn puede llegar a tener la mitad de poder de compra (según el tipo de cambio que se considere).

Hasta nosotros nos mareamos, pero es así. 

Dólar: el impacto de la brecha cambiaria

Si bien la brecha entre los distintos tipos de cambio genera distorsiones en toda la economía, en este repaso nos concentramos sólo en el mercado de granos para poder ver fácilmente el «dos por uno». En especial en estos días con “la brecha cambiaria» por encima del 100%. 

Localmente estamos acostumbrados a mirar o seguir lo que ocurre con los precios en Chicago, ya que (en especial en los mercados no intervenidos) nuestras cotizaciones siguen la evolución (por lo menos la tendencia) de ese mercado. Pero la realidad es que el precio que recibe un productor surge de tomar en cuenta los valores FOB (Free on board) de cada uno de los granos. Es decir, el valor al cual los exportadores lo ofrecen al mercado externo, en cada uno de los puertos.

En general en todos los países es así. Los valores FOB en el fondo se negocian en su mayoría en base a primas o descuentos en relación con Chicago, pero finalmente es el valor FOB el primer eslabón para ver que precio llega a los productores.

Hasta ahí somos todos iguales, productores argentinos, brasileros, americanos, etc.

El «pero» llega de arranque: apenas tomamos el FOB, empiezan las “particularidades de Argentina”. Porque al valor FOB en Argentina hay que descontarle el valor de los derechos de exportación. Nada mas y nada menos que 33% en soja (grano) y 12% maíz y trigo.

Simplificando mucho las ecuaciones, al valor FOB menos retenciones también hay que descontarles los gastos de Fobing y así llegamos al famoso FAS teórico, de Rosario/Bahía/Quequén. Es decir, el valor que debería recibir un productor en esos destinos.

Ese valor como surge de un FOB en usd/tn obviamente es también en usd/tn.

Si tomáramos un valor de grano FOB de 100 usd/Tn (para simplificar aún mas los cálculos), asumiendo que ese grano tenga los derechos de soja:

US$ 100*33%= 33 usd/tn de descuento (ingreso para el Estado Argentino).

100 usd/tn – 33 usd/tn = FAS teórico (sin descontar fobing) de 67 usd/tn

En esta instancia ya estamos años luz del farmer americano o el “gaucho” brasilero.

Ahora, viene otra “particularidad argentina”, la famosa brecha cambiaria.

Si el dueño de esa tonelada de grano que recibe en Rosario 67 usd/tn quiere cobrarlo, puede hacerlo, pero en pesos argentinos (dólar divisa comprador Banco Nación), con el tipo de cambio oficial que para nuestro ejemplo y cercano a lo que ocurre estos días cotiza 100 $/usd. Entonces recibe $ 67.000.

Si ese señor o señora productor/a, quiere volver a quedar en USD, también puede hacerlo, claro que a otro tipo de cambio. Por ejemplo, dólar MEP, que en estos días ronda los 200 $/usd. (uso números redondos para el ejercicio simplemente).

Es decir que con esos 67.000 $ va a poder comprar 33 usd MEP. Resumiendo, su tonelada de grano perdió la mitad de valor en dos operaciones. Más lo que perdió de arranque con los derechos de exportación.

En esta nota, sólo dos particularidades de Argentina. La brecha cambiaria distorsiona muchos sectores y rubros, pero con los derechos de exportación no nos gana ningún otro sector.

A medida que esa brecha entre los tipos de cambio se amplia, el descuento automático en el precio que recibe por el grano también se amplía. (En trigo y maíz se suma la intervención en los mercados a través de las DJVE, que presiona al precio local)

En general, esa brecha con el tiempo se va acomodando, o es “acomodada” abruptamente por el Gobierno. Si bien entre los economistas parece haber coincidencia de que esa brecha se va a achicar porque habrá una devaluación, haciendo que suba el tipo de cambio oficial, la gran incógnita es si ese “acomodamiento” será gradual, o abrupto.

Quizás lo bueno de ser argentino es que ya sabemos vivir inmersos en un mar de “particularidades”, y en general de alguna manera vamos tomando las precauciones necesarias para evitar que los acomodamientos repentinos nos manden al fondo para siempre.

 

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